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¿Son eróticas las Revoluciones?

Veamos una Revolución cualquiera. El pueblo se echa a la calle masivamente. Gritos, empellones, cuerpos sudorosos que se rozan y entremezclan. Pandémica euforia que nace de la caída del viejo régimen y las promesas del nuevo. Celebración, jolgorio, abrazos y adrenalina. Nada más fácil, en tales circunstancias, que manipular la teta de una correligionaria o quedar ensartado por un bujarrón. ¿Suena como la antesala de una gran orgía de los cuerpos y los sentidos? No cabe duda. A primera vista, las Revoluciones tendrían que ser el espacio primado del Eros.

Lo que sigue no es un ensayo marxista sobre el sexo y las revoluciones, ni el fragmento de un discurso-desvarío de algún funcionario recalentado por el sol. Es un cuento de Eduardo del Llano que a través de su personaje de siempre: Nicanor O'Donnell, nos hace reir y reflexionar sobre un tema tan sensual y militante como este.

El cuento se titula "EL CUERPO Y EL DELITO" y se puede leer aqui.

un maestro carlos enriquez...

Es irremediable que me lea sus realtos, porque en ellos va de el humor a la reflexión de una manera genial.

el hombre escribe buenas cosas. Siempre lo recuerdo como parte de Nos-y-otros

Ramsay

"Las revoluciones populares que se convierten en dictaduras son malas y perjudiciales a la salud"

Enrique

Agosto 17, 2006

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Acerca de mi

Yo:el cubano de la isla
De:La Habana, Cuba
Soy:un tipo común que mira y mira y cada vez entiende menos

 

Ya Cortazar lo contó una vez de esta forma...


La primera vez que vio la isla, Marini estaba cortésmente inclinado sobre los asientos de la izquierda, ajustando la mesa de plástico antes de instalar la bandeja del almuerzo... Una isla rocosa y desierta, aunque la mancha plomiza cerca de la playa del norte podí­a ser una casa, quizás un grupo de casas primitivas. Empezó a abrir la lata de jugo, y al enderezarse la isla se borró de la ventanilla; no quedó más que el mar, un verde horizonte interminable. Miró su reloj pulsera sin saber por qué; era exactamente mediodía.