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El tren se mueve (parte 1)



Todo comenzó con un tren. Un viajero, molesto por el cumulo de indisciplinas sociales sufridas en el trayecto Santa Clara – Morón – Nuevitas, se armó de pluma y papel y lanzó una carta-dardo contra las autoridades ferroviarias a través del espacio “Cartas a la Dirección” del Periódico Granma.

La carta fue publicada el 1 de Abril del 2011 bajo el título: “Acerca de los ferrocarriles”. Estaba bastante bien redactada y era una denuncia en toda la regla sobre una de esas “paradojas cubanas” (situaciones problemáticas que todo el mundo conoce y nadie arregla). Hasta ese momento:

Viajero Inconforme 1 – Unión de Ferrocarriles de Cuba 0.

La respuesta de la Unión no se hizo esperar. Solo 57 días después (27 de mayo) apareció publicada en la misma sección del periódico. Venía firmada por José Darío Rubio Frómeta, Director de la Empresa de Servicios Generales de la Unión de Ferrocarriles de Cuba.

La carta del funcionario ferroviario es uno de esos documentos de intenso valor histórico, que harán las delicias de los arqueólogos dentro de quinientos años.

Comenzaba con un tono luctuoso como de obituario:

“De gran consternación para todos los ferroviarios y revolucionarios en general resultó la denuncia publicada en ese diario el 1ro. de abril, nos asiste la vergüenza y el compromiso moral de a la mayor brevedad revertir los lamentables hechos denunciados en la misiva.”

Continuaba con una breve pero intensa y muy detallada explicación de las medidas tomadas para erradicar el problema planteado por el Viajero Inconforme:

“Como resultado de un exhaustivo análisis, se orientó la elaboración de un Plan de Medidas donde se involucran la Policía Nacional Ferroviaria, y las entidades del sistema, el cual sin dudas, unido al factor humano, revertirán la imagen del servicio que brinda el tren.”

Y culminaba su misiva con un verdadero canto a la esperanza:

“Sepan que hay mucha dignidad y valores en los trabajadores del ferrocarril, que sin duda alguna sabrán dar un salto positivo en la transformación de nuestros servicios […] Por eso le decimos a Armando B. Núñez Rodríguez (Viajero Inconforme) y a todo nuestro pueblo que la batalla por la recuperación del ferrocarril ya la estamos librando.”

Después de leer una carta como esta, uno no puede menos que sentirse reconfortado con los logros del sistema educativo cubano. Quizás nuestros funcionarios ferroviarios no puedan lograr que los trenes anden a tiempo, o incluso que anden, pero en cambio, pueden escribir cartas afectuosas y emotivas que llegan al corazón de la gente.

Continuará…

A mi me encanta la forma en que se enfrentan las problemáticas sociales en Cuba….. Siempre es a través de batallas. Cuba es la Troya del Caribe :)

Y a mi me encantan estas cartas clicheadas!!! recuerdo que mi hija, por entonces tenía 9 años, debía hacer un discurso en la escuela, ya lo traia escrito y yo debía hacer que se lo aprendiera de memoria. Yo, en cambio, lo rompí, y escribimos uno entre las dos. Cuando llegó el lunes, mi pequeña sufrió una gran humillación enfrente de todos y NUNCA MÁS hizo discursos de otros. Hasta cambió de vocación, ahora adora las ciencias y ya tiene 16. La misma cuerda, fuimos de los primeros en tener ferrocarril, ahora no tenemos, pero en cambio, formamos burócratas repetidores de un mismo discurso. me encata este blog

Funcionarios como este que contestó a la queja, casi con seguridad un tipo barrigón y sonrosado, montado en una lada nuevito (o acaso algo mas new) son los que mas jodido tienen a este país. La "mafia anticubana de miami" como tanto les gusta llamarla desde la mesa redonda y la generalidad de los medios nuestros de comunicación es una niña de teta al lado de estos. De aquellos sé que esperar, no mucho tampoco en lo personal, pero al menos no me piden sacrificios en nombre de.. ni me tratan de vender falsas esperanzas.
Cubana in Cuba too

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Acerca de mi

Yo:el cubano de la isla
De:La Habana, Cuba
Soy:un tipo común que mira y mira y cada vez entiende menos

 

Ya Cortazar lo contó una vez de esta forma...


La primera vez que vio la isla, Marini estaba cortésmente inclinado sobre los asientos de la izquierda, ajustando la mesa de plástico antes de instalar la bandeja del almuerzo... Una isla rocosa y desierta, aunque la mancha plomiza cerca de la playa del norte podí­a ser una casa, quizás un grupo de casas primitivas. Empezó a abrir la lata de jugo, y al enderezarse la isla se borró de la ventanilla; no quedó más que el mar, un verde horizonte interminable. Miró su reloj pulsera sin saber por qué; era exactamente mediodía.