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Mi autoestima y Oscar Wilde

Hay diás en que tengo alta la autoestima y me siento tan bien que hasta creo que "me puedo comer el mundo", pero no creo poder llegar nunca al estado que tenía Oscar Wilde cuando dijo:


No voy a dejar de hablarle sólo porque no me esté escuchando. Me gusta escucharme a mí mismo. Es uno de mis mayores placeres. A menudo mantengo largas conversaciones conmigo mismo, y soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabra de lo que digo.

Pues hombre, en cualquier punto del redondo mundo ya cualquiera le hubiese dicho que está algio gil...

La cosa no es sólo de autoestima, sino de estimar -en el sentido català de la palabra, sino que esas conversaciones que creemos nadie escucha, permanezcan ancladas a la melancolía propia de la situación...

Salud Oliverio, Askatasuna eta egun on, bero lagunak!

P.D. Como buen vasco, le digo que la mejor posibilidad que existe de que todo cambie, es esperar a que todo acabe y jugar al mus mientras tanto...

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Acerca de mi

Yo:el cubano de la isla
De:La Habana, Cuba
Soy:un tipo común que mira y mira y cada vez entiende menos

 

Ya Cortazar lo contó una vez de esta forma...


La primera vez que vio la isla, Marini estaba cortésmente inclinado sobre los asientos de la izquierda, ajustando la mesa de plástico antes de instalar la bandeja del almuerzo... Una isla rocosa y desierta, aunque la mancha plomiza cerca de la playa del norte podí­a ser una casa, quizás un grupo de casas primitivas. Empezó a abrir la lata de jugo, y al enderezarse la isla se borró de la ventanilla; no quedó más que el mar, un verde horizonte interminable. Miró su reloj pulsera sin saber por qué; era exactamente mediodía.