martes, agosto 15, 2006

¿Son eróticas las Revoluciones?

Veamos una Revolución cualquiera. El pueblo se echa a la calle masivamente. Gritos, empellones, cuerpos sudorosos que se rozan y entremezclan. Pandémica euforia que nace de la caída del viejo régimen y las promesas del nuevo. Celebración, jolgorio, abrazos y adrenalina. Nada más fácil, en tales circunstancias, que manipular la teta de una correligionaria o quedar ensartado por un bujarrón. ¿Suena como la antesala de una gran orgía de los cuerpos y los sentidos? No cabe duda. A primera vista, las Revoluciones tendrían que ser el espacio primado del Eros.

Lo que sigue no es un ensayo marxista sobre el sexo y las revoluciones, ni el fragmento de un discurso-desvarío de algún funcionario recalentado por el sol. Es un cuento de Eduardo del Llano que a través de su personaje de siempre: Nicanor O'Donnell, nos hace reir y reflexionar sobre un tema tan sensual y militante como este.

El cuento se titula "EL CUERPO Y EL DELITO" y se puede leer aqui.

4 comentarios:

  1. el hombre escribe buenas cosas. Siempre lo recuerdo como parte de Nos-y-otros

    Ramsay

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  2. "Las revoluciones populares que se convierten en dictaduras son malas y perjudiciales a la salud"

    Enrique

    Agosto 17, 2006

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